Fidelidad y Resultados ¿Una nueva encrucijada?


No me considero experta en redes sociales, pero desde hace un tiempo he venido tomando muy en serio los temas de publicidad online y marketing digital para el beneficio de mi pequeño negocio de video y fotografía. Y también para aportar a mi iglesia una mejor presencia en el mundo digital. Sin embargo no tenia idea de la magnitud real de la importancia de hacernos casi expertos en esos temas, hasta que llegó el coronavirus y su consecuente cuarentena que nos ha obligado ya por más de seis semanas a hacer nuestro trabajo a través de las plataformas digitales.

Así que en medio de esta locura que nos cambió la vida, he visto a muchos pastores hacer maravillas. Para algunos ha sido muy difícil enfrentarse por primera vez a la cámara de su teléfono y darle iniciar a una transmisión de facebook live, mientras que otros disfrutan con placer nadar en las aguas de estas tecnologías. Como quiera que sea, la mayoría, al menos de los que conozco, se superan semana tras semana tratando de dar lo mejor de si, no solo en cuanto a contenido.

Pero esto es superficialmente lo que podemos ver. Hay muchas cosas que no vemos detrás de lo que hacen estos hombres y mujeres de Dios para tratar de llevar el mensaje a su gente. Y no me refiero solo al tema de las horas o días que invierten para prepararse de cara a sus Biblias, pues eso ha sido siempre. Me refiero a sus luchas tratando de que todo salga bien. Que si se escucha bien el sonido, que si la imagen no queda bonita, que si el background distrae o es feo o que si tengo que invertir en comprar una cámara o un teléfono mejor. Que si me voy al templo vacío o me quedo en la casa. Que si quizás debería grabar primero el video y luego editarlo, o si lo mejor será hacerlo en directo. Que si Zoom es lo que todo el mundo usa y por tanto no me puedo quedar atrás. ¡Pero es que no solo está Zoom! Están OBS, Stream Yard y muchas más. ¿Y que tal si trasmito a la vez por Facebook, Youtube y el servicio streaming de mi web? Todas estas y otras luchas han sido vividas por muchos pastores, sobre todo, los que tienen iglesias pequeñas, en estos últimos días. ¿O no?

Sin embargo esos no son los problemas mayores. Los problemas mayores vienen después que han dado lo mejor de si y el resultado no fue el que quizás estaban esperando. La frustración pudiera convertirse en un hábito dominical de cuarentena, y para mi lo peor es que esa frustración puede venir acompañada de algunas tentaciones para este nuevo tiempo.

La tentación de creer que el mensaje no fue relevante, pues el de tal pastor que tuvo muchas más reproducciones si lo fue. La tentación de odiar esas crueles estadísticas de facebook, que señalan números rojos en lugar de verdes. La tentación de deprimirnos porque no todos en la iglesia se conectaron y sabrá Dios si verán después nuestro servicio. La tentación de auto engañarnos creyendo que las reproducciones de 1 y 3 segundos cuentan. Y lo peor, la tentación de rendirnos y solo suplicar a Dios que esto se termine de una vez para regresar lo más pronto posible a nuestros edificios y templos.

Soy esposa de pastor, y he tenido que luchar con algunas de estas tentaciones debido a que me toca estar detrás de la cámara y de la edición y porque si, lo confieso, me gusta demasiado que las cosas salgan bien. Pero las situaciones que nos han tocado vivir con el tipo de iglesia que ahora tenemos, me ha llevado a entender que hay otras aristas de este cuadro que debo mirar para no desenfocarme. Y menciono aquí la frase de mi esposo que más me ha ayudado en estas semanas y a la que regreso una y otra vez si noto que me desvío: “La expectativa debe estar en ser FIEL y no en el RESULTADO”.

No estamos diciendo que la fidelidad y los resultados siempre estén opuestos, ni estamos negando la importancia de aprender a interpretar los resultados. Los resultados, si somos honestos, nos pueden ayudar a mejorar nuestro trabajo y nos permitirán ser más efectivos. A mi por ejemplo, el Engagement Rate me importa más que el numero de Reproducciones porque es el parámetro que me indica cuanto estamos conectando con nuestra comunidad. También trato de buscar maneras de que el Alcance sea mayor a pesar de que el algoritmo de Facebook no nos favorezca. Pero esos resultados a veces nos pueden obsesionar y hacer caer en comparaciones con otros que tienen condiciones muy distintas a las nuestras. 

Poner la expectativa en ser fiel, al menos para nosotros significa seguir haciendo lo mejor con lo que tenemos, lo mismo con el mensaje que con la calidad de la transmisión, según la tecnología que nos podamos permitir. Significa elegir la plataforma que más nos conviene a nuestra situación específica, y estar en paz aunque no sea la más novedosa. Significa estar al tanto de la gente de nuestra iglesia no solamente a través de la transmisión del domingo sino en otros momentos de la semana, que no saldrán en las estadísticas. 

Eclesiastés 11:1 “Echa tu pan sobre las aguas, porque después de muchos días lo hallarás” en este caso puede aplicar. Y no es empujar con un palito el pan, como me dice mi esposo, para que vaya a donde nosotros queramos. Es dejarlo a merced de Dios para que El lo lleve a quien realmente lo necesite y sirva de alimento en estos tiempos difíciles.

Aún nos queda el desafío del regreso donde será necesario seguir en los templos sin dejar de hacer el ministerio online, porque no podemos negar que es importante estar en ambos. Y aunque tampoco podremos garantizar los resultados cuando llegue ese momento que ya se acerca, lo importante seguirá siendo nuestra fidelidad.


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