De hackers y algo más


Le han hackeado la cuenta de Facebook a Jorge, mi esposo. Ya han pasado cinco días y ellos, los de Facebook siguen sin dar una respuesta. Me pregunto cuanto tiempo más tendrá que esperar para recuperarla y en el peor de los casos si lo podrá lograr.

A él, la verdad esto no le ha afectado tanto como me hubiera afectado a mi si hubiera sido la víctima. Es admirable escucharlo decir con esa paz que le caracteriza, que esto es parte de la aflicción que nos toca vivir en este mundo. Pero yo soy de temperamento más sanguíneo y me  ha molestado lo ocurrido, sobre todo porque creo que Facebook debería proteger mejor a sus usuarios y porque la cuenta de Jorge era un espacio usado solo con el propósito de bendecir a otros con sus publicaciones.

Saben que me encanta contar historias así que aquí les cuento una pequeña y no tan apasionada como las de las entradas de mi blog. Pero al final es la que he recordado mientras pienso un tanto con decepción en este mundo de las redes sociales. Porque esto del hacker usando la cuenta de mi esposo para pedir dinero a sus contactos ha sido la guinda en el pastel de desencantos que vengo horneando desde hace un tiempo con respecto a las redes.

Hace más de un año conocí a un cantante cristiano que quería visitar mi país y dejarle su música como regalo a los cubanos. Enseguida pensé en llamar a una amiga que tiene mucha experiencia en hacer este tipo de conexiones con ministerios en Cuba. Y así lo hice. Pero la llamada me dejó un sabor amargo ese día y no por ella, de quien sigo creyendo que es una excelente persona y a quien aprecio de corazón. Lo que pasó es que esa mañana comprendí que todos podemos ser influenciados de repente por ciertas tendencias o criterios que manejan los “expertos” del mundo digital y de las redes. 

Sus palabras acompañaron una acción. Acción que pude escuchar a través del teléfono mientras ella localizaba la cuenta de Instagram del cantante. Cuando comprobó que él tenia menos de 3000 seguidores (en aquel entonces porque ahora tiene más) me dijo que habría muy pocas posibilidades para tenerlo a él en uno de sus proyectos en Cuba. 

¿Cómo que la cantidad de seguidores en Instagram puede ser tan relevante como para tomar una decisión de manera instantánea? Mi amiga parece que leyó mis pensamientos y me dijo -Yo se que suena fuerte, pero entiende que esto es así, nadie se va arriesgar por alguien que no tenga números que respalden su influencia. ¿Y no pudieran investigar más de él además de sus números? - pensé. Pero mi amiga defendía con convicción ese único argumento.

Este último año ha sido un tiempo en el que las palabras de mi amiga han resonado con cierta frecuencia en mi cabeza. Y es que a los ojos de este mundo ella tiene toda la razón. Lo se por experiencia personal, porque he batallado por dar a conocer en mi localidad un pequeño negocio de video y quizás por mis números bajos en las redes quienes no me conocen puedan sacar la conclusión de que por esa razón no debo ser muy buena en lo que hago y entonces no me contraten. He tratado también y de manera incansable, hacer visible a nuestra iglesia en las redes para que los interesados nos puedan encontrar, y he aquí otra vez que los números son un factor que la gente tiene en cuenta. Pensé en quizás escribir un libro y casi se me quitan las ganas cuando leí que ciertas casas editoriales tienen en cuenta tu número de seguidores para hacer un contrato contigo.

En un tiempo donde las redes son quizás el medio más importante para hacer nuestro trabajo y ministerio, los algoritmos y los números no siempre son nuestros aliados. La mayor parte del tiempo no están a nuestro favor si no les pagas. Lograr alcance de manera orgánica es una montaña empinada que cuesta mucho tiempo y esfuerzo escalar. Y si a esto le sumas que un día te levantas y cuando vas camino al gym alguien te llama y te dice -creo que a Jorge lo han hackeado- caes en cuenta que todavía tienes más enemigos que enfrentar. 

Y es que volviendo al tema de los números, ahora mi esposo está a punto de perder los casi 5000 amigos de su cuenta que ya no sabemos si se podrá recuperar. Es muy probable que a partir de ahora nuestros contenidos compartidos lleguen a menos personas y que nuestros números bajen. La suerte es saber que a Dios más que los números le importa nuestra fidelidad y la manera en la que hacemos las cosas. Y si a los ojos humanos, la cantidad de seguidores habla, a los ojos de Dios la vida del hombre justo cuenta. Claro que no siempre esto irá de la mano con la popularidad terrenal.

Los hackers impostores, los envidiosos trollers, la gente que por diferencias de criterios políticos o de lo que sea, emiten comentarios irrespetuosos contra otros en algunos muros, así como los que miden a alguien por la cantidad de seguidores; son la cara detestable de las redes sociales con los cuales en ocasiones nos tocará lidiar. 

Y si no fuera por la otra cara, la que en lo personal me permitió conectar con amigos de todas las épocas de mi vida y ver a sus hijos crecer, me iría de las redes sociales de una vez. Si no fuera porque la vida continúa con trabajo y ministerios incluidos y las redes inevitablemente son el medio para llegar a los demás aunque sean pocos, les diría adiós. Si no fuera por toda la gente que aporta valor a mi vida que aún están en ellas, no gastaría parte de mi tiempo en esto.  Y si no fuera porque creo que Dios puede hacer grandes cosas aún con números pequeños, no tendría el ánimo para decirle a mi esposo que vuelva a empezar de cero otra vez con una nueva cuenta. 

Entonces vuelvo a acordarme de las palabras de Pablo cuando le dijo a los Corintios (1 Cor 4:2)  que lo que se espera de un siervo es que sea hallado fiel y añado yo, que sea hallado fiel aun con pocos seguidores y aunque los hackers le roben lo que tanto les ha costado construir. Seguir adelante a pesar de los obstáculos es la opción que nos queda cuando la fidelidad nos mueve.


Recuerda que en el Menú Blog puedes encontrar mis historias personales y en el Menú Artículos otros escritos de temas variados como este.

Suscríbete al final de la página, si estás interesado en recibir por email nuevas entradas.

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.